Comer Intuitivamente: Beneficios y Principios

20.01.2021


Comer cuando tienes hambre y parar cuando estás lleno puede parecer una tarea natural y sencilla, sin embargo, para muchas personas, no lo es. Comer intuitivamente es una técnica de alimentación basada en evidencias científicas que promueve una actitud saludable hacia la comida y nuestra imagen corporal. Para comer de forma intuitiva, tienes que confiar en tu cuerpo y en tus señales de hambre, y volver reaprender a distinguir entre el hambre física y emocional.


Hambre física: 

Es una señal biológica de nuestro cuerpo indicandonos que necesita combustible (nutrientes). Está crece gradualmente y se satisface después de comer una cierta cantidad de alimentos.

Hambre emocional: 

Es impulsada por emociones como la tristeza, la ansiedad, la soledad o el aburrimiento. Este tipo de hambre no siempre se satisface cuando se come. El comer emocionalmente conduce a otras emociones como la culpa y lleva a una baja imagen corporal.


La técnica de comer intuitivamente NO está diseñada para ayudarte a perder peso, pero puede utilizarse para ayudarte a no comer en exceso, evitar atracones, mejorar tu relación con la comida y tu salud general.


BENEFICIOS DE COMER INTUITIVAMENTE


Hay más de 100 estudios de investigación que muestran los beneficios para la salud de la alimentación intuitiva, incluyendo:


  • Mejora de los niveles de colesterol
  • Mejor imagen corporal
  • Mayor autoestima
  • Mejora del metabolismo
  • Disminución de las tasas de alimentación desordenada y emocional
  • Disminución de los niveles de estrés
  • Aumento de la satisfacción general con nuetra vida


Otros beneficios de comer intuitivamente son la reducción de las obsesiones por los alimentos, menos antojos, mejor humor, más energía e incluso una mejor digestión.


LOS 10 PRINCIPIOS DE LA ALIMENTACIÓN INTUITIVA


1. Rechaza la mentalidad de las dietas

Las investigaciones nos muestran que las dietas restrictivas para perder peso no son efectivas para la mayoría de la gente, y a menudo resultan en una recuperación del peso perdido. Los periodos en los que se realizan continuas dietas producen fluctuaciones de peso llamadas comunmente dietas yo-yó (efecto rebote) y dar lugar a daño metabólico. Rechaza y lucha contra la cultura de las dietas y sus mentiras, que te han hecho sentir como si fueras hubieras fracasado cuando no consigues lo que te han prometido falsamente.


2. Honra tu hambre

Manten tu cuerpo nutrido con la energía adecuada y con una alta variedad de alimentos. La restricción a menudo lleva a comer en exceso. Aprender a escuchar y seguir tus señales biológicas es un paso necesario para recuperar la confianza en ti mismo y en la comida. Ten en cuenta que esto es un proceso y que puede tomar tiempo, sobre todo si llevas tiempo realizando dietas o restringiendote mentalmente alimentos.


3. Haz las paces con la comida

Date permiso para comer. Si te dices a ti mismo que no puedes o no debes comer un alimento en particular cuando realmente lo quieres, aumentará tu deseo y con el tiempo se convertirán en antojos dificiles de controlar que pueden llevar a atracones. Cuando dejas de sentirte culpable y te permites comer la "comida prohibida", el comer se experimenta con menos intensidad emocional, y progresivamente, la comida pasa a ser sólo comida y los antojos se reducen.


4. Desafía a "la policía de la comida"

La policía de la comida controla las reglas poco razonables que la cultura de la dieta ha creado. Ponen en tu cabeza pensamientos que declaran que eres "bueno" por comer esto o "malo" por comer aquello. La policía de la comida no sólo está allí fuera, también está en tu cabeza haciéndote comentarios negativos que te hacen sentir culpable. Rechazar a la policía de la comida es un paso importante para llegar a dominar una alimentación intuitiva.


5. Descubre el factor de la satisfacción

Comer es más que simple nutrición, es sabor, textura, cultura, contexto social, tradición... Cuando comes lo que realmente quieres comer, en un ambiente seguro y sin juicios, te sentirás satisfecho y reconfortado. Al permitirte esta experiencia a ti mismo, descubrirás que con el tiempo, necesitas sólo una cantidad determinada de comida para que sientas has tenido "suficiente".


6. Nota cuando estás saciado

Escucha las señales de tu cuerpo que te dicen que ya no tienes hambre. Observa las pistas que apuntan que estás lleno en su exacta medida. Haz una pausa en medio de la comida y pregúntate a ti misma/o qué sabores notas, y cuál es tu nivel de hambre actual. Para respetar tu saciedad, necesitas confiar en que no te restringirás de los comidas que deseas en el futuro, porque tu cuerpo anticipa la privación e inconscientemente come más para compensar.


7. Enfrentate a tus emociones con cariño

El estrés, la ansiedad, la soledad, el aburrimiento, la ira, son emociones comunes que todos experimentamos en algún momento de nuestra vida. Sin embargo, muchas veces las emociones estan unidas a nuestros hábitos alimenticios. A veces podemos comer como un mecanismo de para lidiar con nuestros sentimientos. La comida puede consolarnos a corto plazo, distraernos del dolor o incluso insensivilizarnos temporalmente,  pero la comida no resolverá el problema y finalmente nos dejará sintiendonos culpables y arrepentindos. Trabaja en la gestión de la fuente de estas emociones, a través de actividades de autoayuda o con la ayuda de un terapeuta. Y ten en cuenta que la restricción de alimentos puede desencadenar la pérdida de control, el comer en exceso y los atracones.


8. Respeta tu cuerpo

Trabaja con el objetivo de amar tu cuerpo independientemente de su tamaño. Respeta tu cuerpo para que te sientas mejor sobre quién eres en el momento presente y no esperes a estar "en forma" para estar horgulloso/a de él. Será más fácil rechazar la mentalidad de las dietas si eres realista y aceptas el tamaño o la forma de tu cuerpo independientemente de ideales o tus metas futuras. Todos los cuerpos merecen cuidado y respeto, lo menos que puedes hacer es ser amable contigo mismo.


9. Muevete y siente la diferencia

Concéntrese en cómo se siente tu cuerpo al moverlo en lugar pensar en quemar de calorías. Si te centras en cómo te sientes al hacer ejercicio, por ejemplo, en ganar energía o estar relajado después de terminar, esto puede marcar la diferencia para mantener el comportamiento a corto o a largo plazo.


10. Honra tu salud 

Elije alimentos que honren tu salud, tus papilas gustativas y que te hagan sentirte bien. Recuerda que no tienes que comer siempre perfecto para estar sano. No estropearás tu salud por un bocado, una comida o un día fuera de tu dieta normal. Lo que importa es lo que comes amenudo y a lo largo plazo. Lo que cuenta es el progreso, no la perfección.



Déjame ayudarte a crear un plan nutricional y de estilo de vida que te ayude a alcanzar tus objetivos.